miércoles, 30 de mayo de 2012

Santo Remedio

Adam tenía que tomar un remedio para la tos. Me dije que se me venía la noche. Pero no.
Le di la cucharita con 2.5 ml, y cuando se la tomó de un saque, respiré. Saqué la cucharita de su boca y me dijo: "Más!".
Sonreí.

A la mañana siguiente repetimos el ritual, y para complementar, le quise dar un poco de miel para aflojar la garganta.
Le acerco la cucharita y me da vuelta la cara.
Le digo: "Miel! Es rico!" y nada. Me dice que no.
Entonces recurrí a la frase ganadora:
"Adam, tomá, hacé de cuenta que es un remedio!"


1 comentario:

Daniela dijo...

Repito lo de siempre: te salió demasiado bello!